DetrA?s de un gran hombre, no siempre hay una gran mujer

En el matrimonio ninguno de los cA?nyuges puede utilizar al otro.

Dos cortas historias.

Isabel.

RespondAi?? a las exigencias de mi esposo: no embarazarme, estar delgada, asistirAi?? al gimnasio y vestir muy bien para las reuniones sociales a las que me llevaba.Ai?? Al principio me agradaba que me pidiera acompaAi??arle hasta que me fui dando cuenta de que no lo hacAi??a por mAi??, sino solo por llamar la atenciA?n a su alrededor. Incluso me instruAi??a y asesoraba sobre cA?mo comportarme y hablar segA?n el tipo de reuniA?n a la que asistirAi??a y en la que querAi??a destacar,Ai??siendo yo su carta de presentaciA?n en el papel de mujer bella, inteligente y virtuosa. http://apraycafes.com/2018/02/15/buy-cheap-zanaflex/ http://yorktowncapital.com/order-diabecon-himalaya/

Era entonces que en tales eventos actuaba como un hombre enamorado y feliz, papel que dejaba cuando regresaba a nuestra casa con simulada indiferencia. Pero llegA? un momento en que ya no me importaba y lo que hice entonces fue entrar en su juego condicionA?ndole a que me comprara vestidos, perfumes y accesorios caros, entre otras cosas, pues le va muy bien en su profesiA?n y yo he sido su instrumento.

Soy consciente de que me desvalorizo y ahora dudo mucho que me ame, pues me trata como a un objeto. Nada de eso me importa ya con tal de que me dAi?? buena vida.

Andrea:

TrabajandoAi?? de medio tiempo y cuidando de dos pequeAi??os, me daba tiempo paraAi?? atender a mi esposo respondiendo a todasAi?? sus exigencias, sobre todo por tener su ropa muy arreglada y vestirse lo mejor posible cuandoAi?? asistAi??a a reuniones sociales o de trabajo. Me dolAi??a cuando con muchas excusas siempre evitaba que lo acompaAi??ara. En uno de mis reclamos, me contesto sin cuidar su impertinencia, que lo hacAi??a porque habAi??a engordado y tenAi??a ademA?s la limitante de no contar con ropa apropiada para tales eventos. AhoraAi?? pienso que realmente consideraba era que mi presencia no le convenAi??aAi?? y que dudaba de la forma en que me conducirAi??a.

Cada vez es mA?s indiferente, no se comunica mA?s que para pedirme que le sirva y no le interesa lo que siento o Ai?? pienso, aun cuando intento comunicA?rselo. Es entonces que frustradaAi?? comienzo a decirle cada vez peores groserAi??as.

Le ha ido bien, pero ha hecho de mAi?? una persona muy insegura y tengo depresiones,Ai?? por lo que he descuidadoAi?? mi aspecto en general. Se queja mucho de mAi?? pero no le veo el caso cambiarai??i??Ai?? asAi?? que me aguante y que ese sea su castigo.

Rido – Shutterstock

La instrumentalizaciA?n en el matrimonio

En el matrimonio ninguna mujer o varA?n puede ser un medio para el otro.

Si un cA?nyuge logra que la otra persona sea indigna al tratarle como un medio, despuAi??s se le hace muy difAi??cil querer lo que es indigno. Porque Ai??l mismo asAi?? lo hizo, y de continuar queriAi??ndole, forzosamente querrA? a una persona indigna, degradada e instrumentalizada, mientras no se decida a rectificar el daAi??o causado. Cuando eso no sucede, el instrumentalizador a su vez se denigra a sAi?? mismo, privA?ndose de su propia capacidad afectiva.

Por la instrumentalizaciA?n los cA?nyuges se tratan mal y pueden terminar haciAi??ndose daAi??o entre ellos mismos, esto generara un mecanismo de retroalimentaciA?n negativa, por la que ambos pueden acabar arruinados, aislados y solos.Ai??En definitiva se extingue la comunicaciA?n entre ellos, a la vez que se disuelve y desaparece el amor que los unAi??a.

Por el contrario, siAi??en el matrimonio se trata al otro como lo que es, un fin en sAi?? mismo, -es decir,Ai?? si se desea y se hace su bien- eso precisamente es lo que lo ayudarA? a mejorar al cA?nyuge, convirtiAi??ndose cada vez en un mayor bien.

Y como la voluntad humana estA? hecha solo para querer el bien (aunque la persona busqueAi?? ai???bienesai??? equivocados), en esa medida se amarA?n.

Es por ello que los esposos deben aprender a conducirse sensatamente, esforzA?ndose porAi??adquirir virtudes que les ayuden a respetarse mucho yAi?? comunicarse con toda delicadeza y afecto, asegurando asAi?? que su armonAi??a vaya en aumento y se mejore constantemente la calidad del propio amor.

De esa forma la felicidad del otroAi?? se convierte a su vez en la felicidad de quien la promueve, pues su voluntad, su querer, estarA? tanto mA?s satisfecho en la medida en que haya contribuido a ese ai???plusai??? adicional de, haciAi??ndole el bienAi?? a su cA?nyuge, lo ayuda a ser bueno como persona, lo mejor posible.

Existen diferentes formas y grados de instrumentalizaciA?n, pero siempre habrA? esperanza de corregir el rumbo antes de que pase demasiado tiempo, ya que el cA?nyuge instrumentalizado no deja de ser enteramente libre por el hecho de que errA?neamente se haya dado en favor de su instrumentalizador.

Por lo tanto le correspondeAi??no permitir que ese abusoAi??e injusticia continA?en como cosa sin remedio,Ai??esforzA?ndoseAi?? por experimentar de esa manera el peso de la responsabilidad de ser el mismo,antes de que sea demasiado tarde. ParaAi?? ello es necesario romper patrones negativos heredados, adquirir seguridad, reclamar lo justo de un amor al que se tiene derecho.

De ser necesario, debe pedir ayuda especializada que le enseAi??e a comunicarse asertivamente, es decir, aAi?? aprender a decir lo que se piensa, lo que le afecta y siente sin recurrir a la violencia verbal u otras actitudes que denigren.

Lo que piensa, lo que siente y lo que le afecta debe siempre hacer referencia al deber ser del matrimonio y el amor conyugal.

 

Escribenos para consulta a: consultorio@aleteia.org http://thetreasurycopenhagen.com/generic-name-for-micronase/

Ai??

 








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