Despacho Profamilia

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En situaciones que no se sabe cómo resolver o enfrentar problemas a nivel personal, familiar o matrimonial, es cuando se requiere ayuda de orientación especializada, para ello, la de Orientación Familiar y/o Mediación matrimonial, es un medio eficaz en la búsqueda de soluciones.

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PROPÓSITOS QUE PERSIGUE LA ORIENTACIÓN FAMILIAR:

  • Ayudar al individuo a que se conozca a sí mismo.
  • Mejorar la comunicación en la pareja.
  • Acrecentar la confianza entre padres e hijos.
  • Conocer y practicar los valores humanos.
  • Combatir las influencias negativas que nos rodean.
  • Producir cambios al interior del individuo y del grupo.

LA “ORIENTACIÓN FAMILIAR” ES UN CONJUNTO DE TÉCNICAS ENCAMINADAS A:

  • Fortalecer las capacidades evidentes de la persona.
  • Fortalecer el vínculo entre los miembros.
  • El progreso individual y familiar.

MATRIMONIO Y MEDIACIÓN FAMILIAR. MATRIMONIOS EN CONFLICTOS DE RELACIÓN CON DESEOS DE SUPERARLOS:

Nuestro apoyo profesional consiste en lograr que los cónyuges, a través de la mediación familiar psicológica y terapéutica, encuentren el mejor procedimiento para convertir el conflicto en un área de oportunidad para superar la crisis de su relación. Para ello, el mediador se enfoca a transformar la confrontación en actitudes de cooperación, que permitan lograr avances mediante la obtención de consensos y mejoras en las disfunciones de la comunicación y en la superación de los desórdenes comportamentales, tanto coyunturales como estructurales, derivados de la naturaleza de lo conyugal y lo familiar; es decir, sobre la fundación o comprensión básica de lo que es un matrimonio y los núcleos mínimos de la vida matrimonial.

Decisión de separación:

La mediación voluntaria es una solución extrajudicial homologable posteriormente por un juez y tiene cabida dentro del derecho de la familia tanto en el ámbito de la separación como del divorcio. En esta se busca lograr consensos sobre cuestiones jurídicas, actuando conforme a derechos y deberes para lograr el mayor acuerdo posible sobre los puntos concretos que la ley permite y admite. Siempre que el convenio al que se llegue sobre relaciones conyugales, paterno filiales y patrimoniales, tenga en cuenta las necesidades e intereses de cada uno de los miembros de la familia y de forma especialísima, de los hijos. En este escenario el proceso de mediación promueve necesariamente un espíritu de cooperación, comunicación, flexibilidad y de consenso, para que el sentido de responsabilidad, honestidad y lealtad sean reivindicadas entre quienes se separan y se logre un aprendizaje para el futuro de la familia que se reorganiza a partir del conflicto, y abre la puerta a una posible reconciliación.

Al aceptar el recurso de mediación familiar se comprometen los conyugues a suspender y no establecer acciones judiciales mientras dure la mediación; facilitar toda la información y documentación necesaria para llegar a un acuerdo (convenio regulador). Con conocimiento de su derecho a decir que NO a uno, a la mayoría, e inclusive a todos los puntos de la negociación.

Se firmara un convenio, en el que las partes se comprometen recíprocamente a respetar el deber de confidencialidad, salvo autorización por eventuales acuerdos que pudieran establecerse. Existen excepciones a la confidencialidad, sobre la información referida a la comisión de un crimen, la violencia, o al abuso de menores.

El proceso se desarrolla a lo largo de una serie de entrevistas, limitadas en su número y en el tiempo, con tres etapas diferenciadas, que son: la pre mediación, la negociación, la redacción y aceptación y firma del convenio regulador.

Nuestras funciones como mediadores para el gobierno del conflicto son:

  • Informar que las entrevistas son sesiones de trabajo, intensas y en muchos casos difíciles.
  • Otorgar la confianza de que nuestro papel no es juzgar, sino de escuchar en forma eficaz, poniendo el acento en las necesidades e intereses de cada uno y de los terceros implicados (especialmente los hijos).
  • Intervenir en las discusiones moderando la comunicación e impulsando la cooperación entre los cónyuges, resolviendo y aclarando malentendidos para que no interfieran en la objetivación del verdadero problema.
  • Analizar las consecuencias de las distintas opciones posibles, los inconvenientes, en su caso, y proponer alternativas viables para que los cónyuges las estudien.
  • Velar para que los resultados que de ello se obtengan, se mantengan a lo largo del proceso de mediación.
  • Elaborar las normas que van a jerarquizar, objetivar y delimitar las tareas y responsabilidades; redactaremos los acuerdos mutuamente aceptados, para que sean firmados.
  • Resguardar los documentos y resultados que se nos confíen.
  • Hacer sugerencias y propuestas con vistas a algún acuerdo, e incluso, exhortándolos al perdón; si fuera posible, dando consejo, asistencia y orientación, sugiriendo siempre la conveniencia de recurrir a la orientación o el consejo conyugal.
  • Una vez que la mediación haya concluido satisfactoriamente y los asuntos se hayan resuelto, procederemos a firmar el convenio regulador, los conyugues, el mediador y representantes legales.
  • El acuerdo suscrito tendrá eficacia inter partes al ser manifestación libre y consciente.
  • En caso de necesidad de proceso legal. Para que el acuerdo adquiera legalidad, las partes lo entregarán a sus abogados, los cuales le darán, en su caso, forma jurídica para su presentación y aprobación por el órgano jurisdiccional competente.

Nuestro equipo de Orientadores Familiares cuenta con estudios de postgrado como es el Master en Matrimonio y Familia de la reconocida Universidad de Navarra en Pamplona, España.