AntAi??dotos contra el egoAi??smo

Érase una vez un hombre muy exitoso convencido de que todo se podía comprar: el amor, la admiración, el respeto. Y como lo que se compra, se vende… termino engañándose.

 

      Todos los seres humanos tenemos dosis de egoísmo, los publicistas los saben y nos saturan de eslóganes como: “porque usted lo vale”;  “solo los que llegan a la cima”; http://studie.michaelpage.se/purchase-lady-era-reviews/ “los auténticos triunfadores viven en…”; “el mayor de los logros es poder ir siempre a más”.

Al hombre egoísta en su deseo por lo material y el amor excesivo e inmoderado por sí mismo, le hace atender desmedidamente su propio interés por encima del  prójimo, pretendiendo una posición de superioridad. Al no lograrlo,  es presa fácil de la frustración y con ello de  la envidia, que no es otra cosa que tristeza por el bien ajeno.

Se esfuerza, se endeuda y cuando empieza a saborear su nuevo status,  de pronto se da cuenta que el de enfrente lo supera. Entonces   se abruma de sentimientos negativos como: si yo no lo puedo lograr, entonces que  mi vecino tampoco; ojalá y no le fuera tan bien en los negocios para que se empobreciera, o por lo menos estuviéramos parejos.

Como si la prosperidad o la alegría de los que lo rodean le  perjudicara.

Tal actitud no le atraerá el bien que no tiene, sino un mal que no tenía (el odio al prójimo y  el daño que se le hace, el daño que se hace a sí misma).

Cuando esto sucede se llega a responder con un mal (calumnias, difamación, hostilidad, etc.) ante un bien del otro (una habilidad,  un éxito, tal cualidad o atributo, etc.) que erróneamente se percibe como un mal (aquel tiene aquello positivo que yo no tengo).

Por el egoísmo http://mindful-therapy.dk/buy-celebrex-online-without-prescription/ la persona que ha logrado riquezas no mejora internamente, sino que en realidad se empobrece  encerrándose en la soledad de una prisión  cuyos barrotes solo el amor a los demás puede romper. Aunque por su dureza de corazón le resulte difícil entenderlo.

Sin embargo, siempre  es posible por el autoconocimiento y aceptación del defecto, rectificar las percepciones erróneas y con ello los sentimientos negativos, pues sentir no es consentir. Logrando poco a poco la paz y la aceptación incondicional hacia los demás.

Para ello  es necesario comprender y hacer vida principios http://elsitiodechacabuco.net/order-sinequan-for-sleep/ fundamentales como:

  • Las posesiones, la belleza, la inteligencia, etc. son cosas de la persona, pero no son la persona. La persona  es mucho más que todo ello, creer lo contrario es rebajarla.
  • Muchas personas se confunden a sí mismas entre sus posesiones, sin pensar que al  final de la existencia habrá de abandonarlas.
  • Los ciclos de la vida y su misma contingencia van quitando  cosas: las capacidades, lo material, los amigos, la salud, el vigor… mientras hace crecer en la esperanza.
  • Por humilde que sea la persona, por muchas que sean sus carencias, tiene pleno derecho a las alegrías esenciales de la vida y en algo siempre podremos ayudar.
  • Es más feliz quien ama más y se preocupa por los demás, olvidándose de sí mismo.
  • Cuando más se crece y aprende, es cuando se enseña a los demás.
  • La vida en si es una gran escuela en la que todos podemos ser maestros y alumnos.
  • Siempre podremos aportar algo: una ayuda material, una experiencia a trasmitir, un consejo que dar; pues la verdadera riqueza se adquiere contribuyendo al enriquecimiento personal de los demás.
  • La verdadera autoestima muchas veces proviene del servicio eficaz y desinteresado a quienes nos rodean.
  • Es necesario  distinguir lo bueno de lo malo, y alegrarse cuando se observa algo bueno realizado por otra persona.
  • Lo que realmente nos une en sociedad, no son reglas, normas o leyes, sino la buena voluntad.
  • Se deben lograr las cosas a través de un sano deseo de superación de sí mismo.
  • La ganancia de aprender a resolver la vida por difícil que se presente, es poder construir el propio proyecto y disfrutar de bienestar emocional.

Una persona egoísta no puede ser libre, pues en realidad depende de  medios erróneos para obtener la atención,  el cariño y la protección que solo dan las relaciones desinteresadas y generosas.

Por Orfa Astortga de Lira

Escríbenos a: consultorio@lateia.org

 

Este artículo lo publicamos originalmente en: https://es.aleteia.org/2017/05/30/los-mejores-antidotos-contra-el-egoismo/








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